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Liga SmartBank. Octava jornada

Rubén cumple la profecía

Las Palmas cae goleada en Cartagena (3-0) con un gol de su exdelantero, otro del grancanario Álex Martín y un tercero de Carrasquilla

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Fotogalería: Cartagena-UD Las Palmas

El fútbol, impredecible casi siempre, se empeña en repetir de manera cíclica, como si del paso de un cometa cruzando la Tierra se tratara, algunos sucesos que están en el manual del balompié, incluso clavados en el escudo de algunos clubs. Le pasa a la UD Las Palmas –también a otros– que cuando se cruza en su camino con un tipo de cierta trayectoria en el club suele morderle la oreja. Ese vaticinio se cumplió ayer en Cartagonova, donde Las Palmas firmó su segunda derrota de la temporada, cuando dos grancanarios rompieron la racha de seis partidos sin perder de la UD.

La UD cayó en Cartagena (3-0) por culpa de sus propios fallos, pero también por el olfato matador de Rubén Castro, que abrió el partido para el Efesé al convertir un penalti que él provocó. Animó el exdelantero amarillo, con su séptimo gol en 15 partidos ante la UD Las Palmas, el partido para los suyos; lo encarriló el isleño Álex Martín de cabeza antes del descanso; y lo sepultó, con solo un puñado de minutos por delante, Carrasquilla con el tercer tanto.

Un golpe que corta el vuelo de la UD, lanzado con diez puntos de los últimos 12 en juego hasta ayer, con una goleada producto de la eficiencia: la que bordó el Cartagena y la que le faltó a los amarillos, con ocasiones, menos fluido que en otros días. La UD palmó y sigue sin ganar lejos del Gran Canaria.

Vuelta a lo clásico

Mel volvió en Cartagonova a un once más reconocible en esta temporada con una gran novedad: la inclusión de Óscar Clemente, uno de los hombres destacados en el triunfo de los 'otros' frente al Castellón en el Gran Canaria. La UD, delante, percibió la sensación de verse reflejado en el espejo. El Cartagena partió con cuatro examarillos en su once: David Simón, Nacho Gil, Alberto de la Bella y, el más temido, Rubén Castro, un tipo que huele la sangre, definido por su trayectoria. “Es como tener a Messi para nosotros”, afirmó Borja Jiménez, técnico del Efesé, en la previa. Casi nada la comparación.

En un inicio de reconocimiento, de poco control del juego en ambas camisetas, Curbelo cortó el patrón. Abrió bien el central para Lemos, que casi sin pensarlo colocó un balón al área sin aparente peligro. Espiau, que volvía al once inicial aprovechando los problemas de Araujo, picó la espalda de la defensa y, con un toque con la planta del pie labrado por el corazón, rozó el balón para que se marchara por muy poco por fuera. La UD estaba al día.

Pero el partido siguió, más allá de esa acción esporádica, en una especie de esfera, una burbuja donde no pasaba casi nada: un golpe por aquí, una falta por allá, un centro que nunca encontró rematador. El Cartagena intentaba tener el control del partido con más balón que la UD, cómoda en su línea de diez jugadores por detrás del cuero, con el balón largo a la carrera de Espiau o a las bandas como recurso más habitual para impactar al Efesé. El plan estaba claro: recuperar y salir volando.

Una hoja de ruta que se chafó al minuto 23. ¿La culpa? De Rubén Castro. Jugó el '7' a ser el pillo, el de siempre. Se clavó al borde del fuera de juego para recibir una pared, darse la vuelta y comerse a Dani Castellano y Eric Curbelo, que cometió un penalti sin discursión. Casi que sobra decir quién lo metió. Ver a Rubén marcar con otra camiseta siempre es un dolor para el amarillo; si encima le marca a él, un desgarro de espinas y cardos.

Con la profecía cumplida en el reencuentro con Rubén Castro, la UD buscaba una reacción rápida que le permitiera enterrar el bajón del penalti. No desesperó, algo a lo que podía tender, y mantuvo el temple. Recogió la posesión y se aventuró a pisar campo contrario. Álvaro Lemos avisó desde un libre directo que se le escapó por poco. Fue el primer 'uy' tras el gol. Sergio Ruiz, lanzado en este inicio de la competición para convertirse en uno de los fichajes más convincentes de la UD, trazó una diagonal desde la izquierda al área, como si se hubiera convertido en un extremo. Un pivote inusual, capaz de mirar al frente, que encontró a Rober dentro del área para resolver. El pase sublime no encontró una respuesta igual. Parada de Marca Martinez y ocasión desactivada.

Las Palmas, sin la respuesta del gol, se estrelló con el segundo tanto del Cartagena. Otro grancanario remató a la UD. No falla. Córner en corto, desvío propio y la cabeza de Álex Martín clavó el 2-0 del Efesé. La UD, blanda, muy blanda, quedó muda para marcharse al descanso con el peor resultado en lo que iba de curso.

Porque era el peor resultado, pero tampoco la peor primera parte de los de Mel. Su gran pena había sido la efectividad del Cartagena, en parte concedida por sus propios fallos. Porque por lo visto la distancia entre ambos equipos tampoco estaba en dos goles, pero era lo que había.

Apostó Mel por cambiar su dibujo, retirar a Clemente y colocar a Pietro Iemmello con Espiau en ataque. Dos delanteros puros, 4-4-2 y camisa rota con el pecho descubierto. Menos control, más espacio para el rival y riesgos a cambio de presencia arriba. Algo que duró hasta que el técnico echó mano de Pejiño.

Mejoró un punto la UD, sobre todo gracias a una presión más eficaz y coral, una de sus señas en este inicio de temporada. Sin embargo, eso no se tradujo en ocasiones, apenas algún acercamiento, alguna pincelada. Poco para inquietar al Cartagena, plantado cómodo, buscando un contragolpe con el que empezar a pensar en otra cosa. El partido tenía un patrón claro.

Entrada de Rivera

En esas, Mel optó por hacer redebutar a Christian Rivera con la UD. Cemento en el centro del campo y recursos agotados desde el banquillo con el salto de Clau Mendes a falta de 17 minutos para el final. Mucho tiempo, pero poco ruido.

Álvaro Lemos, de lo mejor de la UD sobre el césped de Cartagonova, mandó un misil con la pierna izquierda que hizo resoplar a Marc Martínez. El juego estaba volcado por el costado derecho, con el lateral gallego como principal argumento ofensivo de una UD poseedora de un dominio estéril sin oler el gol. Marc Martínez se lo volvió a negar a Clau Mendes en una buena jugada personal con latigazo final dentro del área. No era el día de Las Palmas.

Se lo recordó Carrasquilla con un golazo final en la única acción de cierto peligro del Cartagena en la segunda mitad, en un epílogo trágico para la UD: tercer gol en contra, lesión de Pejiño y expulsión de Álvaro Lemos.  

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