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Las consecuencias de la borrasca ‘Bárbara’

Los agricultores ven las lluvias como una bendición tras dos años de sequía

Arucas interviene en varias vías ante la presencia de tierra y piedras sobre la calzada

Terreno de papas que nacerán gracias a la lluvia caída.

Terreno de papas que nacerán gracias a la lluvia caída.

El campo mira al cielo con alegría y optimismo. Y lo hace confiando en que las intensas lluvias registradas durante la tarde y la noche del pasado miércoles en Las Palmas de Gran Canaria y Arucas, sobre todo, además de otros puntos con menor intensidad, sean solo el preludio de un otoño y un invierno pasado por agua que permita paliar la sequía que en los últimos dos años ha puesto en jaque al sector primario. Para los agricultores, estas primeras lluvias notables del otoño son “una bendición” y esperan que que ayude a revertir la situación de estrés hídrico que atraviesa la isla de Gran Canaria.

El presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Canarias, Rafael Hernández Reyes, celebró ayer la llegada de estas primeras precipitaciones otoñales. “Los agricultores recibimos estas lluvias con mucha alegría porque llevamos dos años consecutivos con una sequía tremenda”, manifestó. El empresario y representante del sector primario del Archipiélago recordó que en 2019 Gran Canaria recibió un 50% menos de agua que en el ejercicio anterior.

Así, aunque estas lluvias no han sido uniformes en toda la geografía grancanaria, suponen un balón de oxígeno para un sector que trabaja con serias dificultades. “El mes de septiembre registró un 30% menos de lluvia que en 2019”, señala, “la situación es dramática porque lo que llovió el invierno pasado fue muy poco y estamos atravesando una crisis hidrológica importante”.

De hecho esa crisis es tan aguda que los agricultores y las comunidades de regantes de la vertiente sur de la Isla han padecido fuertes restricciones de agua, lo que ha conllevado que hayan tenido que recurrir a empresas de aguas de abasto para regar sus terrenos y cultivar.

La sequía en la vertiente sur lleva a los agricultores a recurrir a empresas de agua de abasto

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Aunque las precipitaciones no han sido homogéneas en toda la Isla y cayeron con especial intensidad en la capital, Hernández Reyes recuerda que a pesar de que en Las Palmas de Gran Canaria se han registrado inundaciones, es el tercer municipio en importancia agrícola en la comarca norte. “Además de urbanitas, hay agricultores y ganaderos”, apunta.

El sector ha recibido con los brazos abiertos este agua, pero ahora confía en que ”no sea flor de un solo día”, dice Hernández Reyes, “y que se repita para vencer la crisis hidrológica”.

Las tierras ya labradas en Tafira agradecen el agua caída en la capital.

La lluvia ha regado los campos pero también ha provocado incidencias leves en Arucas, el segundo municipio más afectado después de la capital, donde cayeron 40 litros por metro cuadrado. A primera hora de la mañana de ayer, explicó el alcalde Juan Jesús Facundo, el equipo municipal de limpieza se empleó a fondo para retirar piedras y grandes cantidades de tierra que las escorrentías trasladaron hasta la calzada en algunos puntos. Las zonas más afectadas fue una vía en el barranco de Los Palmitos; la zona de Los Alemanes, en Santidad, donde la rotura de una tubería levantó arquetas y alcantarillas; el rebose de aguas fecales en una alcantarilla en Tinocas; una carretera en el Pasaje del Marinero, y otra en el área de Visvique.

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