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Un poco de agua para “salvar” a las plantas

Los vecinos de El Batán piden ayuda al Ayuntamiento para evitar la muerte de los árboles

Un grupo de vecinos se han unido para convertir un terreno seco y árido en un jardín que les permita conectar con la naturaleza. Por lo que han hecho un llamamiento al Ayuntamiento capitalino para que les ayude a salvar las plantas que se encuentran sembradas ahí y preservar la vida silvestre.

Los residentes de la calle Severo Ochoa, situada en el Batán, llevan tres años tratando de transformar el terreno yermo que aprecian desde la ventana de sus viviendas en un jardín donde los habitantes puedan pasear, los niños y niñas jueguen y, “lo más importante, que esté lleno de vida”. Es por ello que han efectuado “numerosos escritos al Consistorio” para que se les permita tener acceso a una toma de agua y de esta manera poder regar las plantas que han sembrado.

Domingo Henríquez Rodríguez es el vecino que tiene más tiempo buscando la manera llenar de vegetación la ladera que tiene frente a su vivienda y es que desde hace unos 14 años empezó a regar el jardín que existía en ese entonces, pero esto se frenó tras “un problema que hubo en el que un vecino malgastaba el agua y por eso nos cortaron el riego”, sostiene.

Henríquez ha observado por más de una década como el jardín que existía se convertía en un terreno árido, sin vida y las plantaciones iban muriendo poco a poco por la falta de mantenimiento. “Aquí habían 78 matas, yo me pegaba casi cuatro horas y media para regarlas todas, eran bastantes y todo estaba verde, bonito y limpio; ya que contábamos con las mangueras y el acceso al agua. No teníamos ningún problema en ese entonces”, resalta.

Un poco de agua para “salvar” a las plantas

“Yo vivo al frente y me da pena, solo estamos intentando que nos pongan un contador y nos permitan obtener el vital líquido para llenar de vida las plantaciones que aún quedan”, lamenta.

“Por ahora estamos sacando agua de nuestras casas, yo por ejemplo, cargo con 120 litros semanales desde mi piso hasta aquí para intentar evitar que los árboles se mueran”, apunta.

"Por ahora estamos sacando agua de nuestras casas, yo por ejemplo, cargo con 120 litros semanales desde mi piso", apunta Domingo Henríquez.

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“Hemos sembrado unos cincos árboles, unos ya estaban y otros fueron plantados por el Ayuntamiento. Teníamos unos 19 pinos y ya quedan cinco por la falta de agua. Las otras 20 plantaciones corresponden a fiscos, mimosas y dragos”, añade Henríquez. También han añadido una especie de camino para que los transeúntes puedan disfrutar de las vistas que ofrece la ladera y pueden caminar con mayor facilidad por la zona. “Esto era antes un camino real que llevaba hasta Tafira, ahora lo hemos acondicionado con piedras para que las personas que lo utilicen se guíen por ellas”, señala el vecino.

También construyeron una caseta para guardar las herramientas que utilizan para la conservación de las 25 plantas que han sobrevivido a la escasez de agua y una zona en la que las personas pueden sentarse a descansar, conversar o traer a los niños y a las mascotas a jugar “como ocurrió en las primeras fases de la cuarentena producto del coronavirus en el que los padres paseaban con sus hijos por el terreno para disfrutar del aire libre”.

Alejandro León Dumpiérrez por su parte narra que desde que se mudó a la calle se ha dedicado a cuidar los pocos árboles que quedan en la ladera y especialmente se ha enfocado en efectuar las solicitudes al Consistorio para que les permitan tener acceso al vital líquido. “Sólo pedimos que nos puedan colocar una toma de agua para poder mantener este pequeño jardín que hemos sembrado ya que antes era una montaña con escasa vegetación y mucha basura. Actualmente nos supone un esfuerzo muy grande traer garrafas desde casa, pese a que nos turnamos para ello, por lo que pedimos que, al igual que en el resto de parques del barrio, nos den el acceso al agua dos horas una vez por semana para poder mantenerlo e incluso mejorarlo con más árboles”, recalca. “La instalación ya está hecha no tienen ni que gastar dinero en ella, solo darnos acceso”, insiste.

Domingo Henríquez camina por el paseo creado por los vecinos en la ladera Andrés Cruz

“Hace años pensamos que nos conectarían el agua en poco tiempo y hasta empezaron a darse melones y tomates ya que utilizamos abono orgánico pero ha sido muy difícil mantener ese pequeño huerto”, indica con tristeza. Desde que plantaron estos árboles han aparecido pájaros y conejos por lo que le colocan bebederos para que estos se hidraten. “Es muy agradable ver la vida silvestre y escuchar el sonido de la naturaleza”, añade.

Pablo Sabaté López explica que también han pedido la instalación de contenedores de basura para que los transeúntes lancen sus desechos ahí y “nos dicen que no es posible porque el camión no llega, cosa que es mentira, por lo que hemos instalado una especie de papelera y, además, limpiamos casi a diario la ladera”. “Nosotros no queremos lucrarnos, sólo nos interesa tener algo bonito para el barrio. Que en un futuro sea un paseo bonito, con árboles y sombra que todos podamos disfrutar”, concluye el vecino.

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