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Mogán

Un voto, una lavadora

La reciente detención de Bueno, Navarro y Alonso vuelve a recordar a Mogán la supuesta compra de sufragios por 150 euros, bienes materiales o un empleo

Onalia Bueno durante la rueda de prensa que ofreció el pasado viernes en el muelle de Arguineguín.

Onalia Bueno durante la rueda de prensa que ofreció el pasado viernes en el muelle de Arguineguín.

Un voto, una lavadora. La reciente detención y puesta en libertad con cargos el pasado jueves de la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, y sus concejales de Urbanismo y Servicios Sociales, Mencey Navarro y Tania Alonso, minutos antes de que la Guardia Civil procediese a registrar el Ayuntamiento en la búsqueda de pruebas por un presunto delito de fraude electoral en los comicios de 2015 y 2019 y de otro contra la Administración Pública, ha provocado que el fantasma de la supuesta compra de votos vuelva a sobrevolar sobre Mogán.

Y el asunto no es baladí, porque todavía continúa en el candelero político y vecinal el presunto precio de aquellas voluntades que habrían dado la victoria a Ciuca en las dos últimas consultas electorales: cantidades que oscilarían entre los 50 y los 150 euros y otros bienes que incluían desde una lavadora o un televisor, hasta tratamientos dentales, ayudas sociales e incluso un empleo en el Ayuntamiento de Mogán, según los denunciantes.

Fue tras las elecciones de 2015 cuando al menos una decena de vecinos de Arguineguín decidió pronunciase y cargar contra Ciuca y su cabeza de lista, la ahora alcaldesa Onalia Bueno, a quien acusaron de haber asestado un golpe a la democracia al haberles comprado el voto, denuncias que canalizaron meses después, ya en 2016, a través de la recién creada Asociación para la Regeneración Democrática de Mogán. Uno de los vecinos que nunca ha ocultado su denuncia es Ramón Trujillo, conocido como el Perraya, quien además en numerosas ocasiones ha declarado públicamente haber ejercido como ‘captador’ de votos para Ciuca.

Dos fórmulas

Según sus declaraciones, Ciuca presuntamente se aseguraba los sufragios de dos maneras: la primera de ellas consistía en que las personas supuestamente sobornadas pedían el voto por correo, llevaban su papeleta a la sede de la formación y alli los colaboradores de Ciuca eran quienes se encargaban de incluir el voto a su beneficio y enviar el sufragio por Correos. La segunda fórmula iba más allá y se llevaba a cabo el mismo día de la jornada electoral. Según ha afirmado Trujillo, representantes de la organización política metían la papeleta en el sobre y acompañaban a los votantes hasta la misma mesa electoral para garantizarse que la incorporaban a la urna sin hacer modificaciones. Y ahí se les pagaba.

O no, porque, ha explicado Trujillo, los denunciantes habrían ido contra la alcaldesa precisamente por no haber visto satisfechas las promesas electorales de Ciuca y no haber obtenido así el beneficio que esperaban. Trujillo llegó a vanagloriarse por conseguir hasta 475 votos para Bueno.

Aunque la sombra del tongo político ha planeado sobre Mogán durante toda la democracia, la primera llamada de atención de este reciente prodecimiento la dio en 2015 el exalcalde de Mogán Francisco González tras haberle arrebatado Ciuca la Alcaldía al PP. González denunció entonces ante la Guardia Civil una presunta compra de votos tras detectar un considerable aumento de los sufragios por correos en Arguineguín, mientras que en 2019 hizo lo mismo, ante la Delegación del Gobierno, la ahora portavoz de Nueva Canarias, Isabel Santiago.

Al menos una decena de vecinos denuncian a Ciuca y Onalia Bueno por compra de votos

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Tiempo atrás, en 2006 cuando estalló el Caso Góndola, las escuchas de la Policía llevaron a concluir que también hubo amaño electoral. Tras ocho años de investigación no pudo demostrarse y se dictó el sobreseimiento del caso en septiembre de 2015, pero se reabrió meses después.

En ese contexto nace la Asociación para la Regeneración Democrática de Mogán, una organización que afirmó disponer de pruebas documentales que entregaría al juzgado, y hasta entonces solo mostraron fragmentos de las denuncias. En una de ellas se lee: “22 mayo uvo eleciones (sic) municipales vinieron tres personas con una tarjeta de Ciuca Mogán y me compraron el voto por 40 euros, echo (sic) que yo no sabíaque era ilegal”.

Mientras que en otra se expresa lo siguiente: “Dos semanas antes del 24 de mayo de 2015 me ofrecieron 150 euros por la compra de mi boto (sic) para el grupo Ciuca Mogán. Me ofrecieron trabajo, casa, ayuda, etc. Bote (sic) por correo que me llegó el boto (sic) los miembros de Ciuca me rellenaron las papeletas y una vez llegarme el sobre serrado (sic) y la chica lo abrió y me pagó como muchos otros suidadanos (sic) de arguineguín (sic) y nos sentimos abandonados y engañados porque no han cumplido con nada y nos han estafado”. La asociación defendió disponer de un fuerte equipo jurídico pese a que las denuncias estaban escritas a mano y con errores ortográficos.

Onalia Bueno, tras su detención: "Sacar las vergüenzas al Estado sale caro"

Desde entonces, Onalia Bueno se ha mostrado “muy tranquila” en todo momento y ha animado a los denunciantes a aportar las pruebas que demuestren esa supuesta compra de votos. En su defensa, la regidora siempre se ha preguntado por qué señalan a Ciuca como el partido que habría orquestado un presunto amaño electoral si también se presentaron más partidos. Sin ir más lejos, en la rueda de prensa que ofreció el viernes para dar cuenta de su detención, la alcaldesa manifestó que desde hace años es “víctima de contantes ataques” hacia su persona por la presunta compra de votos, y se mostró convencida de que “esta investigación volverá a quedar en nada”.

Tras los registros en el Ayuntamiento, esta semana declararán denunciantes y testigos, mientras que Bueno, Navarro y Alonso esperan la citación judicial.

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