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‘PATRIA’

Ane Gabarain y Elena Irureta hablan de la serie de HBO basada en el fenómeno literario de Fernando Aramburu

Ane Gabarain y Elena Irureta, protagonistas de 'Patria'.

Ane Gabarain y Elena Irureta, protagonistas de 'Patria'.

"La violencia destruye a todos, también al que la ejerce"

Elena Irureta

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Aunque ha trabajado mucho en Madrid, en series como 'Ciega a citas', 'Algo que celebrar', 'El comisario' y 'Allí abajo', Elena Irureta (Zumaia, Guipúzcoa, 1955) nunca se ha querido despegar de su tierra, donde sigue viviendo. En su pueblo natal tiene incluso una casa rural, donde disfruta del «olor a mar» que tanto le gusta. Cerca de allí (en Soraluze) rodó prácticamente todas sus escenas en 'Patria', la serie de HBO en la que interpreta a Bittori, viuda de una víctima de ETA.

Lo primero, me alegra que se haya recuperado del covid, por el que estuvo ingresada.

Ya estoy bien, gracias. Todavía me da muchísimo miedo cuando veo que la gente sigue sin tener en cuenta lo peligroso que puede llegar a ser esto, que no aprendemos después de todo lo que ha pasado. Todavía me dan respeto los sitios cerrados y con mucha gente, pero hay que ir volviendo a la normalidad.

¿Cómo abordó el personaje de Bittori, a la que prácticamente no vemos sonreír en toda la serie?

Bueno, sí que sonríe al principio, y se llevan bien con Miren y van juntas todos los jueves a tomarse un chocolate a San Sebastián, hasta que la muerte de su marido la transforma en una persona distinta, cínica, desencantada de la vida, con una herida abierta.

Y con un único objetivo para cerrar su dolor: saber quién lo mató, e incluso poder perdonarlo.

No quiere morirse sin saber los detalles y conocer al autor de la muerte de su marido. Eso es lo que la mantiene con vida. Y le dice al Txato [su marido] que la espere, que le vaya calentando el sitio, porque ella no tiene ilusión por vivir.

Tiene muchas escenas hablando con su marido muerto en su tumba.

Al principio, a mí era lo que me parecía más difícil del personaje. ¿Cómo es que habla en voz alta en el cementerio? Luego, en el rodaje, no se me hizo tan difícil, es como si hablara un poco para mí. Al final, es solo una licencia.

Bittori sufre durante toda la serie, pero también el resto de los personajes. No se libra ninguno.

La serie cuenta muy bien cómo la violencia destruye a todos, no solo al que la padece, sino también al que la ejerce y a los que están a su alrededor. Los empapa a todos y las dos familias quedan deshechas.

¿Cree que era importante que los actores de 'Patria' fueran vascos?

No hubiera quedado igual. No hubiera quedado mal, pero sí distinto.

Le da credibilidad, como pasó con Fariña. Aunque la serie sea ficción, usted vivió esos años del País Vasco. ¿Reconoce las situaciones que se plantean?

¡Claro! Está basada en unos años tremendos que hemos vivido todos. Ibas por la parte vieja de la ciudad y cada dos por tres había una manifestación que terminaba con disparos de pelotas de goma, autobuses quemados... Cuando oías algo, huías. Cuando estábamos grabando, también asustaba.

ETA dejó las armas hace unos años, y todavía cuesta hablar de esa época de violencia en la ficción. ¿Se tenía que haber hecho antes?

Todo tiene su tiempo. Esto se ha hecho cuando se ha hecho y espero que se hagan muchas más cosas con distintos puntos de vista porque, como dice Aitor [Gabilondo, el creador de Patria], este es un relato, pero no es el único.

El exdiputado socialista Eduardo Madina, que sufrió la amputación de una pierna por culpa de un atentado de ETA, ha pedido para usted todos los premios posibles.

Estaría emocionado con la serie. Yo, cuando vi el primer capítulo, me llenó de congoja, no podía dejar de llorar. Toca muchísimo las emociones. Y supongo que a Eduardo más, ya que él mismo sufrió un atentado.

¿Se planteó hablar con víctimas del terrorismo de ETA?

En absoluto. Si estuviera haciendo el personaje de esa víctima concreta... Pero aquí son personajes de ficción, así que los sentimientos y las emociones las tienes que poner tú. Claro que conoces lo que ha pasado. Tengo una amiga que perdió a su marido en esas circunstancias, pero yo no soy ella y tengo que poner mis emociones. Intentamos crear nuestro propio personaje, nuestro dolor, en esas circunstancias.

Uno de los retos de interpretar a Bittori sería tener que recrearla en dos épocas distintas.

Era otra posibilidad que daba el personaje, trabajar dos edades y el cambio que se produce, tanto emocional como físico. Físicamente, con el maquillaje y la peluquería ya tenía hecho gran parte del personaje, y luego se trataba de trabajarlo. Para interpretar a Bittori de mayor me fijaba mucho en mi madre, en cómo caminaba... Alguna ropa que llevo es de ella. Trataba de ponerme ese peso de los años encima, en los hombros, en la manera de caminar y de moverme.

Aunque la serie nos toca más de cerca a los españoles, ¿cree que la entenderán igual en otros países?

Algunas cosas a lo mejor chocan, como que la gente calle en un momento dado, pero los sentimientos y las emociones son iguales en todas partes.

Usted ha trabajado mucho en Madrid, pero nunca se ha querido desligar de su tierra, donde sigue viviendo. Incluso tiene una casa rural en Zumaia.

La abrí como hace 20 años, y aquí seguimos. He vivido siempre aquí, entre Donosti y Zumaia. Me gusta el olor a mar. Si es por trabajo, claro que me voy, pero entre un trabajo y otro, la vida la hago aquí.

¿Y no es paradójico que, trabajando como actriz, hasta hace unos años no tuviera televisor?

En casa tengo, pero no la veo mucho. En la casa rural sigo sin tener. Zumaia y sus alrededores son muy bonitos, no creo que la gente venga aquí a ver la televisión.

"Patria' es respetuosa y tiene una vocación conciliadora"

Ane Gabarain

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Conocida principalmente por sus papeles cómicos en series de ETB y en títulos como 'Allí abajo' (Antena 3), Ane Gabarain (San Sebastián, 1963) sabe bien de lo que habla 'Patria'. En la serie de HBO basada en la novela de Fernando Aramburu interpreta a Miren, la madre de un joven abertzale que acaba siendo detenido por su pertenencia a ETA, lo que resquebraja su vínculo con Bittori (Elena Irureta), su vecina y amiga, viuda de una víctima de la banda terrorista. “Es una realidad que la tenemos muy pegada”, reconoce.

Usted y Elena Irureta son también amigas en la vida real, como al inicio de la serie.

Nos conocemos desde hace 30 y pico años, cuando empezamos en la escuela de teatro. Hemos trabajado juntas en televisión, en teatro y cine. Cuando comenzamos a oír hablar de 'Patria' decíamos: “¿Te imaginas que nos llaman?”.

'Patria' habla del dolor y del concepto de perdón.

Del dolor, del perdón y de la falta de perdón, e incluso de perdonarse a uno mismo, algo que viene por no tener la empatía suficiente con el dolor del otro. Todos los personajes de la serie son grandes sufridores, por diferentes causas.

El dolor de Miren por su hijo Joxé Mari, encarcelado, es lo que la hace cambiar y radicalizarse.

Le hace volverse más papista que el Papa. Su amor y su dolor de madre están por encima de todo, lo que la lleva por un camino bastante tortuoso y destructivo, que se lleva por delante su propia felicidad y la de su entorno próximo.

Su personaje, por su carácter rudo, es uno de los más duros de la serie. ¿Era lo que buscaban?

De concepto, era el personaje más duro. Pero teníamos claro que queríamos humanizarla un poco, para entender su torpeza. Porque Miren comete grandes torpezas, errores garrafales.

¿Es sano que la ficción muestre nuestro pasado reciente, aunque sea tan duro y delicado?

Hablar siempre es bueno, donde sea, con quien sea y como sea. Lo que no es bueno es no dialogar. Ya estamos en el camino en el que podemos hacer estas cosas, se escriben libros sobre ello, se hace ficción... Y vendrán muchos más proyectos, muchos más puntos de vista, y se irá creando debate. Una sociedad que habla es una sociedad sana.

¿Entiende, sin embargo, que 'Patria' haya levantado controversia?

Por supuesto. Es un tema muy delicado y peliagudo. Hay mucha sensibilidad herida. Aunque ahora parece que estemos en el camino de la sanación, todavía hay muchas heridas abiertas.

'Patria' es ficción, pero usted vivió esa época en el País Vasco. ¿Reconoce situaciones? ¿Ese silencio tan claustrofóbico del pueblo?

Totalmente. Soy vasca, tengo 57 años y todo esto me ha tocado muy de cerca. Lo he vivido con toda la proximidad. Ya me pasó cuando leí el libro: reconocía a todos los personajes, las situaciones, los lugares, los diálogos, porque es algo muy cercano.

¿Se plantearon hablar con víctimas del terrorismo o del entorno abertzale?

¿Sabes lo que pasa? Es una realidad que está en nuestro día a día, que la tenemos muy pegada. Al final, lo llevas incorporado en tu ADN.

¿Las mujeres vascas son tan duras como retrata la serie?

Hay un sustrato de eso. Si lo llevamos al estereotipo, podríamos decir que la mujer vasca es dura y con una gran capacidad de mando. Y lo que pasa es que los estereotipos algo de verdad tienen...

El director de 'Patria' comentaba que los ejecutivos de HBO se sorprendieron al ver a dos madres tan frías.

Sí, nos imaginan más latinos y pasionales. Pero yo creo que todo eso está buscado. La línea de interpretación es sobria, contenida, sin grandes alardes, donde esté todo en su lugar.

Antes del estreno, 'Patria' ya tuvo polémica por su cartel, que mostraba, de forma equidistante, a una víctima del terrorismo de ETA y a un etarra torturado. ¿Se malinterpretó? ¿Las críticas le parecieron desproporcionadas?

Es verdad que se habló muchísimo y se magnificó. Nosotros hacemos nuestro trabajo y, más allá de eso, nos cuesta entrar en otros temas. Lo bueno es que la gente puede opinar si el cartel les parece apropiado o no... Se resuelve y no pasa nada. Yo creo que la serie está por encima de esas cosas. Es una serie respetuosa, honesta, con una intención y vocación conciliadora. Eso es lo que prima por encima de todo.

¿Cree que el público de cualquier país puede entender el conflicto que muestra la serie porque, más allá de la política, 'Patria' habla de un drama humano?

Sí, porque habla de adónde nos puede llevar la falta de empatía con el dolor del otro, lo que puede quebrar una sociedad y una familia. Tal vez para un noruego no tiene la misma carga que para un vasco, pero también la puede disfrutar.

Los extranjeros lo que no querrán es ir al País Vasco, porque en la serie no para de llover...

(Ríe) ¡Hay gente que viene a Euskadi a ver llover y a comer! Lo de la lluvia en 'Patria' es un elemento poético y dramático.

Miren es un personaje totalmente distinto de su anterior papel televisivo, la despreocupada Maritxu de Allí abajo.

Es un cambio de registro radical. ¡Y bienvenido sea! Tanto a Elena [Irureta] como a mí se nos conoce más por la comedia, pero yo siempre he hecho teatro, que me ha dado más opciones de desarrollar este registro, aunque, lógicamente, sea por lo que menos se me conoce.

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