Suscríbete BLACK WEEK

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Series

‘La ley de Comey’: una miniserie de dos partes sobre la política estadounidense

Una iniciativa muy cinematográfica para televisión que no solo busca entretener, sino informar e influir | La apuesta tiene fines políticos e incluso humanitarios

‘La ley de Comey’: una miniserie de dos partes sobre la política estadounidense

‘La ley de Comey’: una miniserie de dos partes sobre la política estadounidense

El director y guionista Billy Ray, al que debemos thrillers morales del nivel de El precio de la verdad y El espía o el guión de Capitán Phillips, nominado al Oscar, ha sido claro con sus intenciones al hacer La ley de Comey (The Comey rule): no diseñó esta miniserie de dos partes solo para entretener, sino también para informar e incluso influir. Es televisión (muy cinematográfica) con fines políticos, e incluso podría decirse que humanitarios.

Basada en el libro A higher loyalty de James Comey, exdirector del FBI, la serie nos introduce en escenarios privados de la política y los medios durante momentos clave de la historia reciente de Estados Unidos. La primera entrega, que Movistar Series estrenó el pasado martes, día 20, se desarrolla entre 2015 y 2016, en los días en que el FBI abrió, cerró y acabó reabriendo, con consecuencias catastróficas, la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton, además de explorar la posible alianza de Trump con la inteligencia rusa; sobre esta última trama, el gran Alex Gibney ha dirigido una miniserie documental, Agents of chaos, que HBO ya tarda en estrenar en España.

La segunda entrega de La ley de Comey (The Comey rule), que pudo verse el miércoles, muestra el día a día de la relación entre Comey (Jeff Daniels), hombre de principios férreos, y Donald Trump (Brendan Gleeson), más bien todo lo contrario. Como bien es sabido, el primero acabó siendo víctima, en mayo del año 2017, del primero de muchos bruscos despidos en la administración del presidente estadounidense. “Al acabar de ver esta serie –dice Daniels a través de Zoom–, pensé que en realidad esto era solo el principio de la historia. Después cayeron Fiona Hill, William Taylor o el teniente coronel Alexander Vindman, por citar a unos pocos”.

Movistar Series estrenó la semana pasada esta miniserie ahora tan de actualidad

decoration

Todo lo que se ve en la serie es bien sabido, pero no hay que desestimar el poder de una buena dramatización. Para Ray era importante que la gente viera su serie antes de votar este inminente noviembre. Cuando ViacomCBS quiso programarla a finales de ese mes, el director montó en cólera. “La historia está sucediendo ahora”, afirma. “No puede ser más oportuna”. Al final se estrenó el 27 de septiembre.

Fue gracias a la presión de Ray, pero también de Comey, el mismo Comey que durante un tiempo dudó sobre la serie. “Fue difícil convencerle”, dice Ray. “Tenía dudas, sobre todo por su familia; creía que la serie invitaría a un nuevo nivel de escrutinio. Pero [el productor] Shane Salerno logró convencerle de la importancia de lanzar un mensaje sobre liderazgo y recordar el valor de las instituciones en la vida estadounidense”, explica.

Viendo La ley de Comey (The Comey rule), uno se puede preguntar dónde acababa la dignidad de Comey y empezaba su cabezonería, una idea intransigente de la rectitud. Pero mientras preparaba el personaje, Daniels solo aprendió a admirarle todavía más: “Descubrí su habilidad para mantenerse fiel a todo aquello en lo que cree, que es la ley, la justicia y la verdad. Le resultó difícil sostenerse sobre ideales apolíticos en un país tan dividido políticamente”.

El ‘alma’ de Trump

¿Y qué le resultó difícil a Daniels a la hora de habitar a Comey? “Lo más complicado de resolver parecía mi escaso parecido físico. Me puse algo de pelo y unas alzas; Jim supera los dos metros. Trabajé en la voz, porque él acaba las frases en un tono agudo. Aparte de eso, poco más, porque lo importante era explicar su pensamiento”.

Sus dos capítulos abordan la lucha entre entre el exdirector del FBI y Donald Trump

decoration

Para algunos, la estrella inevitable es el extravagante Trump, un Brendan Gleeson que sabe esconder su acento irlandés y evitar el subrayado cómico. “No queríamos a Alec Baldwin haciendo un sketch del Saturday night live”, recuerda Ray. “Queríamos ver la oscuridad, el pensamiento, lo que hubiera detrás de sus ojos. Queríamos ver el alma de Trump, si es que la tiene”.

A Daniels y Gleeson se suman, en un reparto de nivel imposible, Peter Coyote como el antiguo director del FBI Robert Mueller; Scoot McNairy como el exfiscal general adjunto Rod Rosenstein; Holly Hunter como la exfiscal general Sally Yates; Jonathan Banks como el exdirector de Inteligencia Nacional James Clapper, o Amy Seimetz como la exabogada del FBI Trisha Anderson. Fíjense en cuántos ‘exes’.

Compartir el artículo

stats