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El derbi de la guillotina

Como ya ocurriera en el curso 2018-19, el partido frente al Iberostar de mañana puede suponer la destitución del entrenador del Granca

Porfirio Fisac, entrenador del Herbalife, da una indicación Frankie Ferrari, base del cuadro claretiano.

Porfirio Fisac, entrenador del Herbalife, da una indicación Frankie Ferrari, base del cuadro claretiano.

El partido entre los dos máximos representantes del baloncesto regional vuelve a tomar tintes dramáticos para el CB Gran Canaria. Tal y como ocurriese hace dos temporadas, en la que el conjunto insular coqueteo con el descenso durante la mayor parte del curso, los claretianos llegan al choque frente al Iberostar Tenerife con la guillotina pendiendo del cuello de su entrenador.

En la 2018-19, el año que se suponía de debía ser una fiesta en el Arena con la participación del Herbalife en la Euroliga, se convirtió en una pesadilla con un vaivén en el banquillo amarillo. La silla eléctrica se conectó a la central y tanto Salva Maldonado como Víctor García acabaron abandonado el timón del vestuario en distintos tramos de la competición.

La hora de Víctor García le llegó después de intentar reconducir el rumbo del plantel durante tres meses. Se puso el traje para debutar con victoria ante el Armani Milan un 6 de diciembre, y lo colgó un 10 de marzo después de conquistar el Santiago Martín y devolverle la moneda al Iberostar de la primera vuelta por un ajustado a la par que emocionante resultado de 86-90.

A pesar de dar un aire de aire fresco a la situación del equipo claretiano en aquella vigesimosegunda jornada de la Liga Endesa, con el Granca agonizando en la penúltima posición empatado a seis victorias con la zona de descenso, la victoria en el santiago Martín de La Laguna no impidió que en la sede del Cabildo los tormentos relacionado con el equipo de baloncesto se calmaran.

Ángel Víctor Torres, consejero de Deportes de la institución insular por entonces, puso toda la carne en el asador y extendió un cheque al nombre de Pedro Martínez para que pusiera la cordura necesaria en un vestuario carente de unas bases con las que competir al nivel exigido en Europa y que a la vez supusiera la salvación en la competición nacional. Víctor García se tomó un descanso y con siete triunfos más –14 en total– en la ACB se salvó la categoría.

Historias paralelas

Ahora, dos años después, la historia toma tintes similares en el estado de salud del Herbalife. Peor incluso que en 2019, con el equipo en lo más profundo de la tabla clasificatoria con tan solo un partido ganado en los siete duelos disputados hasta la fecha, Porfirio Fisac tiene la espada de Damocles pendiendo de su cuello.

Pero si fuera más complicada aún la situación, el partido de mañana en la isla picuda frente al Iberostar (20.15 horas, #Vamos) supondrá el reto de enfrentarse a un equipo enrachado, que se sitúa en la segunda plaza de la competición con seis victorias y sin conocer la derrota en todos sus choques –empatado con el Real Madrid–.

Txus Vidorreta vive una vida totalmente contraria a la que tiene que soportar actualmente su homólogo en el equipo de mayor rivalidad del Archipiélago. Porfi Fisac, al que la entidad claretiana le otorgó un bonus de confianza la semana pasada tras sumar la sexta derrota consecutiva en la Liga Endesa, tiene el agua al cuello.

Necesitado de un cambio radical en la actitud y entrega de los jugadores que defienden la camiseta amarilla, salir victorioso de una pista en la que la campaña pasada salieron escaldados (100-79), no aseguraría tampoco al entrenador segoviano la continuidad al 100% al frente del banquillo que dirige y con quien comparte con Víctor García como asistente al que aquel diciembre de 2018 en Tenerife fue destituido a pesar de ganar en La Hamburguesa.

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