¿Ya es hora de encender la alarma roja? Eso parece que se deben preguntar en las entrañas claretianas con la imagen que está dando el Herbalife Gran Canaria en este arranque liguero. Frente al Estudiantes ha firmado una nueva paliza, que es la única forma en la que parece que este equipo sabe perder en lo que va de Liga Endesa. Cuarta derrota, cuarta vapuleada. Esta vez por 94-68 contra un equipo con el que compartía los puestos bajos de la tabla clasificatoria.

Si el calendario claretiano le planteaba una semana intensa con cinco partidos en diez días, de momento los tres que lleva disputados desde el domingo se han saldado con una media de 22 puntos en contra. Que de ampliarlo a las derrotas frente al Zaragoza y Burgos -además de la del Real Madrid y ahora con Estudiantes-llega a una media de 25 puntos en contra. Un auténtico descalabro y muestra de falta de amor propio en el conjunto amarillo.

Una de las previsiones que se hacían de este duelo frente al Estudiantes pasaban por la lucha en el rebote en ambos lados de la cancha. Los dos peores equipos de la competición se medían en el Wizink con una asignatura pendiente por resolver y clave en el estilo de juego alegre que quieren plasmar tanto Porfi Fisac como Javier Zamora en sus escuadrones.

En el primer cuarto, los números en cuanto a estadística pura, el cuadro estudiantil machacó en los rechaces de balones. 13 para los madrileños por 6 de los insulares se traducía en la pequeña ventaja con la que los locales se marchaban a la charla técnica entre cuartos. 23-21 y la sensación de que el Herbalife estaba más suelto en ataque que en partidos anteriores, pero con la deficiencia defensiva de la que Fisac ya no se esconde por parte de su equipo.

Los puntos caían de las manos de todos los artilleros que tienen ambos equipos. La confección de los dos conjuntos es bastante parecida, con la salvedad de que los nombres que defienden la camiseta amarilla tienen mayor impacto. Gentile, Avramovic, Cvetkovic, sanguinarios del aro a los que les cuesta bajar el culo en su zona. Todo ello sin Edwin Jackson, que tiene cuatro meses de baja por un golpe en la muñeca.

En el segundo periodo el Estu se puso sabrosón y comenzó a meterle un poco de miedo al Granca. Por momentos, gracias a los chispazos y arreones de sus líderes en el parqué encadenaban varias canastas con las que mantenerse por delante en el tanteador en todo momento. La máxima la puso Giedraitis con un triple para firmar el 38-30 (+8) con cinco puntos consecutivos del joven lituano. 

Casi desesperados por no capturar rebotes, los claretianos podían sentirse aliviados al irse al vestuario tras el pitido del trío arbitral que daba por finalizado la primera parte del partido con una desventaja escasa. 40-34 reflejaba el marcador del pabellón de la calle Goya, pero de mostrar otras estadísticas de juego, la diferencia reboteadora hubiera extrañado a los allí presentes.

Fisac lo viene advirtiendo durante lo que va de temporada. “Quiero guerreros, gente que sufra en la cancha”. Y de momento, en los 20 primeros minutos, de luchadores con la camisola amarilla poco se podía advertir. 24 rebotes del Estudiantes por un paupérrimo 11 rechaces del Granca. Con esos bagajes de segundas oportunidades es muy complicado competir.

Otro de los aspectos que se traducía de la estadística del partido llamaba al dato de acierto de ambos conjuntos desde los tiros de tres, superiores a los lanzamientos dentro del arco. Defensas duras en la zona que obligaban a los continuos lanzamientos exteriores.

Parcial 30-18

Sin encontrar las grietas en la pintura estudiantil, los jugadores insulares veían un páramo en la zona cercana al aro rival. Ninguna opción de juego pasaba por postear y ni mucho menos fajarse en el cuerpeo. De esta forma, acudir a la línea de tiros libres era pura quimera. Y si de las pocas oportunidades que tuvo el Granca de lanzar desde el 4,60 las desaprovechaban, las opciones de ganar se ponían más cuesta arriba. 7 aciertos de 13 tiros en el tercer cuarto hacían saltar otra alarma en el cuerpo técnico amarilla.

“Focus, focus” (contentración), pedía Fisac a sus jugadores cada vez que paraba el crono para dar instrucciones a sus jugadores. La demanda de espíritu y compromiso en equipo era la única vía que tenía a la que agarrarse los claretianos si querían sumar su segunda victoria en la Liga Endesa frente a un equipo que le igualaba en número de triunfos hasta su duelo (1 victoria por 3 derrotas).

Solo el coraje de Matt Costello en las dos partes de la pista mantenía en la brega al Herbalife. El alma de Gladiator y sus 16 puntos era la única respuesta al torbellino de los de Magariños, que en los dos últimos minutos del tercer periodo dejaron una losa sobre la mentalidad amarilla harta complicada de levantar.

Todos los fantasmas de lo que va transcurrido de temporada se aparecieron en el banquillo claretiano al tener que disputar el último cuarto con 18 puntos abajo (70-52) y gracias a que los árbitros anularon un palmeo de Delgado en la última décima antes de pitar el final. El parcial: 30-18.

La sangría en el rebote ya era una cuestión de estado. 21 acumulaba el equipo de Zamora en 30 minutos, tres más que todos los del Granca. Indigno de un equipo que quiera competir a buen nivel en una competición que cada día iguala más a todos los clubes que la forman.

Ni el más iluso de los seguidores claretianos tuvo opción de confiar en la remontada insular in extremis con la falta de amor propio que mostraron los jugadores sobre el parqué madrileño. Ya todo parecía entregado al antojo del Estu, que decidiría de cuánto quería ganarle al Granca en su casa.

El colapso mental en el que se encuentra sumido este equipo saca de sus casillas hasta el más calmado de los baloncestistas. El impasible Shurna hasta era capaz de quejarse a los árbitros por una acción dudosa cuando el marcador estaba 90-64. El lenguaje no verbal de todos los que visten de amarillo traducen el estado negativo en el que se encuentra el vestuario en este momento.

Finalmente todo acabó con Adam Sola, uno de los últimos de la rotación del Estudiantes, recogiendo el balón de sus compañeros para que sumara puntos a su casillero hasta acabar con el 94-68 y la cuarta derrota liguera del Granca.

Fisac: “Debo ayudar a los jugadores a que entiendan la Liga Endesa”


El entrenador del Herbalife sabe que tiene un problema en cuanto a la actitud de sus jugadores cuando le vienen situaciones mal dadas en pista. Ayer, tras la derrota frente al Estudiantes apuntó a que debe “ayudar a los jugadores a que entiendan la Liga Endesa”, en referencia a que si el equipo rival coge una ventaja de diez puntos “hay que seguir trabajando”, explicó Fisac en la rueda de prensa posterior a la derrota cosechada frente al conjunto colegial (94-68).

Porque no es la primera derrota abultada que sufre el Granca esta temporada y el coach demanda a sus jugadores que estén “unidos” y que hagan las cosas “con criterio” cuando las situaciones de juego le vienen mal dadas.

En cuanto a la lectura del partido volvió a insistir que el Granca jugó “dos partes diferentes” en la que en la primera controló “el ritmo de juego para que no se escaparan en el marcador, con una buena solidez defensiva”, pero que en la segunda todo se diluyó y el Estudiantes “rompió el partido con tiros fáciles”.